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¿Qué consecuencias tiene la LOPDGDD en el ámbito laboral?

10 Ene 2019

El 23 de octubre del 2018, el Congreso de los Diputados envió al Senado el proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales. El Senado no introdujo cambios y remitió el texto al Congreso, por lo que fue hecho público en el BOE y entró en vigor el 7 de diciembre.

Esta nueva Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, se aplica en ámbitos jurídicos y sociales y cinco artículos tienen consecuencias en el ámbito laboral. Se trata de los artículos del 87 a 91:

  • Artículo 87: “Derecho a la intimidad y uso de dispositivos digitales en el ámbito laboral”.
  • Artículo 88: “Derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral”.
  • Artículo 89: “Derecho a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y de grabación de sonidos en el lugar de trabajo”.
  • Artículo 90: “Derecho a la intimidad ante la utilización de sistemas de geolocalización en el ámbito laboral”.
  • Artículo 90: “Derechos digitales en la negociación colectiva”.

Además, la Disposición Final 13ª de la Ley Orgánica 3/2018 añade un nuevo artículo al Estatuto de los Trabajadores. Concretamente, el 20 bis, donde se recogen los derechos que preceden estas líneas.

 

¿Cómo se traducen estos artículos?

Esta ley fija nuevos derechos para los trabajadores y nuevas responsabilidades para la empresa.

Ahora los trabajadores tienen derecho a la desconexión digital fuera de su horario laboral. Esta norma, presente con anterioridad en otros países europeos, busca garantizar para el empleado “el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”. Las llamadas al teléfono móvil o el envío de mensajes de WhatsApp o correos electrónicos, por ejemplo, suponen una vulneración de este derecho.

Por su parte, la empresa podrá acceder a los contenidos de los dispositivos digitales que haya proporcionado a sus empleados, pero únicamente con el objetivo de garantizar la integridad de los aparatos y controlar que están cumpliendo con las obligaciones laborales. Para ejercer este control se han de satisfacer unos requisitos:

  • Crear un protocolo de uso y comunicárselo a los empleados.
  • Precisar el alcance de la privacidad del trabajador y determinar cuáles son los usos admitidos.

Asimismo, la ley fija cómo, cuándo y dónde se puede grabar a los empleados. Según establece, con el único fin de controlar que el trabajador está desempeñando sus funciones, la empresa podrá tratar las grabaciones obtenidas por cámaras fotográficas y de vídeo, así como los datos relacionados con la localización del empleado. No obstante, la empresa tiene la obligación de no fijar cámaras en áreas de descanso, aseos, vestuarios… e informar de la localización de los equipos de filmación.

 

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